
CHILE. EL PC: UN LEÓN SIN DIENTES NI GARRAS. SÓLO CON MELENA

A fines de diciembre del presente año, el Partido Comunista dio a conocer el Informe al X Pleno del Comité Central como balance de las elecciones presidenciales recientes en las cuales la derecha fascista obtuvo casi el 60% de los votos, ganando en 310 comunas en el país y donde el progresismo obtuvo casi 42% de los votos ganando sólo en 36 comunas. La derrota o desastre del gobierno de Boric fue simplemente monumental.
Derivado de lo anterior, las diferentes fuerzas progresistas realizaron al día siguiente del desastre un balance mínimo, parcial y nada de objetivo donde el grueso de su argumentación giró en cargar la responsabilidad al electorado, en las fake news y en aspectos comunicacionales donde el carácter proempresarial y neoliberal del gobierno de Boric, que terminó gobernando con las demandas de la derecha fascista, estuvo totalmente ausente.
¿Qué dice el Informe del PC?
En el ámbito internacional el Partido Comunista señala:
“En este marco global, Chile adquiere una relevancia estratégica creciente. Nuestro país es el mayor productor mundial de cobre, posee las mayores reservas de litio y cuenta con un enorme potencial para el desarrollo del hidrógeno verde. Estos recursos, claves para la transición energética, el desarrollo tecnológico y las industrias del futuro, sitúan a Chile en el centro de los intereses de las grandes potencias” (página 3)
Con respecto a la “relevancia estratégica creciente” de Chile que menciona el Partido Comunista, éste omite cuestiones centrales que permitirían entender esa “relevancia estratégica”.
Primero, desde hace ya décadas, o mejor dicho desde los inicios de la transición a la “democracia”, Chile viene siendo el vocero de la política exterior del imperialismo yanki agrediendo constantemente los procesos populares como Cuba, Venezuela y Nicaragua y desde la candidatura de Jeanette Jara, militante comunista y candidata del progresismo, esta no sólo continuó con el discurso injerencista, o monroista, hacia los pueblos que en el pasado fueron solidarios con Chile sino tuvo la desfachatez de reunirse con el embajador yanki en Chile a semanas de realizarse la segunda vuelta electoral-presidencial.
Pero si eso fuera poco, el informe también omite las dos visitas que realizara la generala yanki Laura Richardson (Comando Sur) a Chile y siendo recibida por la nieta de Salvador Allende quien en ese momento era Ministra de Defensa, Maya Fernández.
Si es por el litio y el cobre cabe recordar que ha sido el gobierno de Boric el que le regaló el Litio al ex yerno de Pinochet, Julio Ponce Lerou para que aumentará aun más sus ganancias desde SQM que décadas antes era una empresa estatal y ahora es de propiedad de Ponce Lerou. Pero no solo eso. Jara en la campaña de las primarias se negó a impulsar un proceso de nacionalización del cobre y del litio cediendo y asumiendo las políticas neoliberales del progresismo como propias. Y su a esto sumamos el apoyo de Boric al nazi Zelensky sin duda para el imperialismo, Chile ha tenido una “relevancia estratégica creciente”. Pero esto lo omite el Partido Comunista en su informe.
Sobre el avance del fascismo en Chile, el Partido Comunista señala:
“Chile no ha estado ajeno a esta dinámica. La alta concentración de los medios de comunicación en manos de sectores vinculados a la derecha ha contribuido a instalar un clima 4 de alarma permanente, funcional a los discursos de la ultraderecha. Durante la segunda vuelta presidencial, episodios como la supuesta “salida masiva” de migrantes por la frontera peruana —producto de una campaña de desinformación— ejemplifican el uso del miedo y la manipulación mediática como herramientas de disputa política”. (páginas 3 y 4).
Es sabido que una de las primeras medidas que llevó a cabo el primer gobierno burgués-civil posdictadura, Patricio Aylwin, fue el cierre de toda la prensa democrática nacida en la lucha contra la dictadura quitándole el apoyo financiera y otorgándoselo a El Mercurio que fue el principal promotor del golpe de estado contra Salvador Allende y sustento de la dictadura. Esa política comunicacional de apoyo a la prensa fascista se ha desarrollado desde 1990 hasta el gobierno de Boric que según el abogado Mauricio Daza Boric habría salvado a El Mercurio dos de veces de la quiebra con aportes millonarios. Cabe recordar que en ambos procesos constitucionales, el gobierno de Boric le entregó millonarias sumas de dinero a El Mercurio para que este en forma exclusiva se encargara de imprimir y distribuir los texto constitucionales a ser plebiscitado.
El gobierno de Boric, que es también el gobierno del Partido Comunista, continuó con la política de apoyar a la prensa fascista sin el más leve cambio y ante esta situación el Partido Comunista no realizó ninguna iniciativa ni presión para que esto cambiara por el contrario guardó silencio. El calla otorga.
Más adelante, ya entrando en tierra derecha sobre el desastre electoral, el Partido Comunista justifica su actuación política señalando que desde los inicios de la transición habría desarrollado la lucha social contra la derechización de la sociedad. Señala:
“Frente a ese escenario, desde comienzos de los años noventa, bajo la conducción de Gladys Marín, el Partido impulsó tempranamente una política para frenar la derechización del país, combinando lucha social, trabajo territorial y búsqueda de alianzas amplias, sin renunciar a denunciar los riesgos del apoliticismo, el individualismo y la mercantilización de la vida social. Este esfuerzo permitió romper la exclusión institucional, recuperar presencia parlamentaria desde 2009, construir una base municipal sólida y aportar decisivamente al movimiento sindical, estudiantil, feminista, medioambiental y territorial. Estas acumulaciones sociales y políticas fueron expresión de una crisis estructural del modelo neoliberal que, aunque contenida durante años, estalló con fuerza en octubre de 2019, un proceso que es necesario conocer en profundidad para nuestro trabajo político y social”. (página 4)
Lo que omite el Partido Comunista es que no sólo apoyó la candidatura del golpista y neoliberal Patricio Aylwin, sino que también las candidaturas de Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Eduardo Frei todos responsables de la consolidación del neoliberalismo y de ser los responsables de cimentar el crecimiento de la derecha fascista. También omite que ese largo proceso al cual hace referencia culmina con la condena popular a esos 30 años de transición que se plasmó en el estallido o revuelta popular del 2019. Condena que el pueblo movilizado hace al conjunto de la clase política, del bloque en el poder del cual el Partido Comunista ya es parte hace bastante rato. La consolidación del neoliberalismo tiene también en el Partido Comunista uno de sus responsables por el apoyo a la transición a l democracia que este ha realizado permanentemente y al apoyar y formar alianzas políticas con las fuerzas burguesas que fortalecieron y prolongaron la herencia de la dictadura.
Sobre las tareas y frente al gobierno de Kast
El Partido Comunista señala sobre el alineamiento internacional de Kast:
“Este alineamiento refuerza una lógica de subordinación a agendas geopolíticas externas, especialmente en materia comercial, de seguridad y de recursos naturales, lo que podría traducirse en mayor apertura a sanciones, aranceles y mecanismos de presión internacional que afectan la soberanía económica y la capacidad del país para definir políticas propias de desarrollo”.
“Desde el punto de vista económico, el programa de Kast profundiza un modelo de acumulación rentista y extractivista que ha mostrado límites estructurales. La insistencia en reducir el rol del Estado, ampliar privatizaciones y debilitar la regulación pública apunta a una posible recesión económica para el país, por el efecto de la disminución en US$6.000 millones del gasto público”. (página 13)
Esta opinión puede llamar a la confusión porque cualquier que lo lee, y sin mucha cultura política, pudiera pensar que los gobierno de la Concertación, Nueva Mayoría y del Frente Amplio, de los cuales el PC fue parte, tuvo una política soberana e independiente de la geopolítica imperialista y los numerosos tratados de libre comercio, su convenios y tratados de cooperación militar y de seguridad firmados por Chile con la / las potencias imperialistas y las numerosas injerencias que han tenido las agencias de inteligencias como el Mossad, la CIA y el FBI en el Chile reciente y actual son evidentes y han formado parte de las políticas de esos gobiernos progresistas.
Si bien Kast profundizará el neoliberalismo, lo cierto es quienes rescataron de la muerte al neoliberalismo con todas sus implicancias fueron precisamente los gobiernos progresistas desde 1990. Chile se encuentra plagado de zonas de sacrificio, casi el 50% del país se encuentra en emergencia hídrica o dependiente de camiones aljibes. El extractivismo ha sido parte del ADN del progresismo. La pobreza alcanza a casi el 30%, son miles los campamentos de familias sin casas. Son 40.000 pacientes que mueren cada año esperando atención de salud. El 92% de las personas en Chile no llega a fin de mes con su sueldo. Y para qué hablar de las pensiones y de los sueldos ambos miserables.
De las conclusiones del Partido Comunista:
“En primer lugar, el proceso electoral de 2025 confirma que Chile atraviesa un momento histórico de alta complejidad, marcado por la convergencia de una crisis estructural del modelo neoliberal, un ciclo prolongado de desafección política y el avance de proyectos de 15 ultraderecha que logran capitalizar el malestar social. La derrota presidencial no puede ser leída como un hecho aislado ni exclusivamente atribuible a factores de campaña, sino como la expresión de un ciclo político más amplio, en el que confluyen transformaciones internacionales, cambios en el comportamiento electoral producto del voto obligatorio y una disputa profunda por el sentido de la democracia, el rol del Estado y la relación entre política y pueblo. Comprender este escenario es una condición indispensable para evitar diagnósticos simplistas y para proyectar una estrategia política acorde a la magnitud del desafío”.
“Finalmente, el desafío central del período no es únicamente resistir un gobierno de ultraderecha, sino disputar su proyección histórica. Ello exige una política de largo aliento orientada a la reconstrucción del tejido social, al fortalecimiento del trabajo de masas y a la construcción de una unidad social y política amplia, sin exclusiones a priori. El Partido está llamado a jugar un rol estratégico en esta etapa: convertir el acumulado electoral, territorial y político en fuerza social organizada, capaz de disputar y abrir nuevamente un horizonte democrático y de transformación para Chile”. (página 16)
Resulta por lo menos increíble que el Partido Comunista, en su autocrítica si es que la hay en el Informe al Pleno, no mencione como una de las causantes del avance de la derecha fascista que la disputa electoral se dio entre dos programas burgueses (Kast-Jara) y que ambas alianzas representaban a facciones de la clase dominante y que la disputa de fondo era cuál de las dos opciones políticas burguesas es la más adecuada para continuar con la administración y profundización del sistema capitalista de explotación. En ninguna parte el informa señala que las políticas de los gobiernos progresistas desde 1990 hasta el gobierno de Boric y el mismísimo programa de Jeanette Jara son simplemente gobiernos y programas capitalistas, oligárquicos y burgueses donde la clase trabajadora y los pueblos son los grandes ausentes.
Cuando el Partido Comunista señala que se requiere una unidad amplia sin exclusiones y acumular desde lo electoral, lo que está diciendo es que el pueblo, los trabajadores se deben poner detrás de las demandas de la facción de la clase dominante que esta “nueva” alianza progresista desea volver a representar como lo hizo ya en el pasado reciente, desde 1990. Lo que quiere decir el PC es que se debe seguir con renunciar a hacer de la lucha de clases el motor de la historia y continuar con la política eurocomunista y socialdemócrata de la conciliación de clases teniendo al parlamento burgués y su estado como el objetivo a ser administrado pero jamás destruido.
La contradicción para el Partido Comunista es, como ellos dicen, entre el Neoliberalismo v/s Democracia ya no entre Capital y Trabajo. Esto plantea una política un tanto esotérico porque es tratar de imponer la idea que neoliberalismo y democracia burguesa de seguridad nacional son cuestiones aparte e inconexas. La democracia actual en Chile es lo más parecido a una dictadura del capital, del capitalismo a la cual el Partido Comunista llama a defender, es decir, llama a los explotados a defender el paradigma de los explotadores.
Hubiese sido interesante, y hasta emocionante, que el Partido en su calidad de Comunista hubiese declarado que el avance de la derecha fascista hubiese obedecido a la ausencia de una construcción, estrategia y programa revolucionaria que apuntara a la acumulación de fuerzas destinada al derrocamiento de la clase dominante, al provocar el fin del capitalismo en su enfrentamiento con el imperialismo y avanzar hacia la construcción del socialismo. Pero eso es demasiado pedir para un partido cuya candidata y militante no tuvo tapujos en definirse como una “comunista socialdemócrata” y en otras oportunidades como progresista a secas. Al final, el Partido comunista es un león sin dientes ni garras y solamente con melena. La construcción del partido comunista de nuevo tipo aún sigue pendiente.
Para indignarse

