PDPR-EPR. TERRORISMO IMPERIALISTA (EL INSURGENTE, Nº 255)

PDPR-EPR. TERRORISMO IMPERIALISTA (EL INSURGENTE, Nº 255)

Comentario Previo de América Rebelde

El siguiente artículo, Terrorismo Imperialista, pertenece a los compañeros del Partido Democrático Popular Revolucionario – Ejército Popular Revolucionario / PDPR-EPR de México que aparece en su órgano oficial El Insurgente Nº 255. 

Las partes destacadas pertenecen a América Rebelde. 

 EL insurgente no. 255

Con las recientes acciones de atraco en el mar y de intervención militar a una nación soberana, Estados Unidos de América (EUA) impregna al orden internacional de un ambiente catastrófico para los países subdesarrollados: el neocolonialismo descarado. La situación expone lo profundo de la crisis por la que atraviesa la cabeza del imperialismo, por enésima ocasión, recurre a la destrucción y saqueo de los pueblos del mundo para salvar su economía decadente.

Inmerso el mundo en una reconfiguración multipolar, la potencia capitalista que encabeza al imperialismo toma iniciativa en generar un punto de inflexión en las relaciones internacionales, ha violado con descaro e impunidad toda norma del derecho internacional, ahora se conduce con la ley del poderío militar y el belicismo expansionista, con ese paso el imperialismo yanqui atiza al monstruo de la guerra mundial, al mismo tiempo, las medidas de la guerra comercial se transfiguran con celeridad en su forma militar.

Con la intervención militar en Venezuela para capturar al jefe de Estado con el alevoso objetivo de tenerlo como rehén de Estado y del imperialismo; la amenaza descarada de ocupar con tropas al territorio venezolano si la presidenta encargada no cumple con las exigencias imperialistas; y, la incautación de un buque petrolero con bandera rusa en el Atlántico Norte, el imperialismo yanqui pretende imponer su ley unilateral como ley universal, situación peligrosa que pone al mundo en el despeñadero de la conflagración mundial.

La iniciativa estadounidense basada en el uso de la fuerza militar para imponer su visión neocolonial sobre el mundo es temeraria, el yanqui opresor juega con fuego muy peligroso, ha destapado su vena fascista y expansionista, con ello, el rumbo del contexto internacional se ha adentrado en una dimensión que enuncia catástrofe.

La intervención militar del imperialismo estadounidense en Venezuela y los resultados oprobiosos del acto terrorista marca el inicio de 2026, al mismo tiempo, inicia el segundo cuarto del siglo XXI con el signo distintivo del imperialismo en un estado de crisis: el neocolonialismo y la tendencia al fascismo.

También corrobora que la doctrina Monroe constituye el instrumento neocolonial con el que el imperialismo norteamericano pretende perpetuar su dominio en el continente americano. EUA se abroga el derecho neocolonizador sobre los pueblos de América, cosa no nueva, sin embargo, en la actualidad destaca por la exaltación del descaro imperialista, el corolario Trump es muestra de ello, impunemente proclama la “seguridad estadounidense primero”, alusión que se traduce en América para EUA, lo mismo ejemplifica la descarada declaración de “este es nuestro hemisferio”.

El imperialismo yanqui se encuentra engallado y reacciona furibundo ante el peligro de una recesión de magnitud histórica en su economía, en un contexto donde su hegemonía sobre los pueblos del mundo se desgarra cada vez más.

El caso de Venezuela es la muestra palpable de esa política neocolonial y prueba manifiesta de que el imperialismo yanqui no cederá más que con la fuerza el dominio sobre los pueblos de América Latina y el Caribe, región del mundo considerada arbitrariamente por EU como el límite de su frontera sur.

La toma de Maduro como rehén de Estado y la masacre perpetrada en Venezuela por parte de EUA, revela la intensificación de la política anexionista del imperialismo contra los pueblos del mundo; y, confirma por enésima ocasión la concepción neocolonial de EUA respecto a América Latina y el Caribe, el tirano imperialista los considera su patio trasero.

La intervención militar de EUA contra el pueblo venezolano constituye un acto de terrorismo imperialista y a su vez de Estado, revela que el nombrado derecho internacional es inoperante, de ese calado es la profundización de la larga crisis en el que se encuentra sumergido el mundo de las mercancías. El secuestro del presidente Nicolás Maduro por parte del imperialismo estadounidense enuncia la crisis profunda por la que atraviesa la hegemonía estadounidense, refleja la verdadera ley con la que se han impuesto los designios imperialistas sobre los pueblos del mundo: el terror y el unilateralismo.

Que EUA recurra a métodos neocoloniales y neofascistas para imponer sus designios, enuncia la antesala de una conmoción mundial donde estará en juego la muerte o sobrevivencia del imperialismo norteamericano. No es la primera vez que EUA con su política injerencista y de saqueo recurre a métodos de acumulación originaria del capital para salvar su economía y extender su dominio sobre los pueblos del mundo, la historia de AL y en otras latitudes del mundo se encuentra llena de terror imperialista, como antaño, el objetivo es el mismo: el saqueo de recursos, en el caso de Venezuela, las mayores reservas de petróleo en el mundo y una inmensa cantidad de oro junto a otras riquezas mineras.

EUA ha secuestrado a Maduro para mantenerlo como rehén del imperialismo. El hecho es criminal, un acto de terrorismo imperialista que quebranta toda norma del derecho internacional, por lo que, la ONU y otros organismos internacionales tienen de cara un desafío que ha de marcar su muerte y sepultura definitiva o prolongar su existencia decadente.

Son múltiples los crímenes de Estado cometidos por el imperialismo yanqui en Venezuela, entre ellos la masacre, la violación de la soberanía nacional y el secuestro; es desvergonzada la intervención y enorme el descaro respecto a los objetivos políticos y económicos que persigue. El acontecimiento tiene consecuencias negativas en el orden internacional imperante, en adelante, la ley del poder militar es el que ha de regir las relaciones internacionales, EUA ha roto toda norma del derecho internacional y con ello se ha generado las condiciones para que una tercera guerra mundial sea inevitable, la conflagración se producirá tarde o temprano, es claro que el imperialismo yanqui ha acelerado tal proceso.

Si bien EUA obtuvo una victoria militar, ella es parcial, el gobierno norteamericano canta victoria antes de tiempo. Sus tentativas de apropiarse del petróleo e imponer un régimen títere no se han consumado, la resistencia del pueblo venezolano pervive y aún no se desgasta, por lo que, el ansiado objetivo de rapiña del imperialismo yanqui se encuentra aún en el aire: alimentar el petrodólar con lo robado no se ha cristalizado.

Para lograr concretar sus objetivos de rapiña y neocoloniales, EUA deberá quebrar la voluntad popular de combatir del pueblo venezolano, además, hacer añicos sea por fuerza militar o negociación los intereses rusos sentados en los campos petroleros.

Es obvio que, la situación de crisis económica de EUA está lejos de resolverse, asimismo, el manotazo imperialista sobre Venezuela no detiene el resquebrajamiento de la hegemonía imperialista, al contrario, refleja que el dominio imperialista sobre los pueblos del mundo se achica, tal es la causa de la exacerbación de la política Monroe en AL y el Caribe.

Lamentablemente, la operación de intervención militar con la que el imperialismo se ensañó contra un Estado soberano, un jefe de Estado legítimamente elegido y un pueblo que ha decidido no ser esclavo ni sirviente del imperialismo, pone en evidencia que la defensa de las fuerzas armadas venezolanas es vulnerable y débil, no es cosa menor que a un ejército profesional se le arrebate en su territorio a su jefe supremo, el hecho es indignante y vergonzoso.

La revolución bolivariana se encuentra en una encrucijada de vida o muerte, en ese contexto, la carta que la puede salvar la constituye las fuerzas populares que el gobierno venezolano haya construido en el seno del pueblo, es claro que el ejército regular es vulnerable; también queda de manifiesto la confirmación de una enseñanza añeja: toda revolución debe destruir a fondo el poder burgués y los lazos de él con el imperialismo, de lo contrario, la reacción encabezada por el imperialismo ha de sabotear de uno u otro modo el proceso de transformación y reinstalar la dictadura del capital.

Toda acción militar responde a intereses políticos y todo interés político se encuentra de manera ligado a intereses económicos, en el caso de la intervención militar e injerencia política estadounidense en Venezuela se encuentra ligada a los intereses de la economía de EUA, como antaño, los imperialistas norteamericanos pretenden salvar su economía a costa de la destrucción y saqueo de otros pueblos.

En la presente coyuntura la economía de EUA destaca por su enfermedad que la conduce a una crisis multifacética, principalmente de carácter financiero seguida de un período de recesión, tal condición vulnera más el papel hegemónico en franco proceso de resquebrajamiento.

En esa medida, lo acontecido en Venezuela manifiesta un fenómeno más global, a saber: el reacomodo internacional en el reparto del mundo. En esta configuración de un mundo multipolar, EUA enuncia una barrera o supuesto límite que no está dispuesto a ceder en su hegemonía, el continente americano; en ese escenario lo quiera o no el imperialismo reconoce de manera tácita su derrota en Asia, parte de Europa, África y Medio Oriente, regiones del mundo donde se ha reducido su hegemonía y ve perdida la guerra que patrocina por medio de Ucrania contra Rusia e Israel contra Medio Oriente.

Rusia, en contraste a EUA, incrementa su influencia en el mundo con métodos no coloniales, consolida a pasos agigantados su victoria en la guerra en Ucrania y su economía se encuentra fortalecida, por lo que, Rusia avanza a convertirse en una de las principales potencias del mundo, aspecto de la realidad internacional que incomoda al imperialismo occidental.

En el mismo escenario internacional, China avanza a pesar de la guerra comercial que EUA desarrolla contra ella, la contradicción entre el imperialismo y la nación socialista se agudiza en la medida que la crisis del mundo de las mercancías se ahonda y la hegemonía estadounidense en Asia se reduce de forma gradual.

La confrontación por el momento no rebaza la expresión de guerra comercial y lucha diplomática, no obstante, con la aventura militar de EUA en Venezuela genera las condiciones para que China actúe sin explicación alguna contra los nacionalistas y separatistas en Taiwán, en esa medida China inicia el año reposicionada en el tablero internacional.

En suma, la maniobra estadounidense en Venezuela sume al mundo en un entorno más convulso de lo que ya estaba; expresa la crisis de hegemonía por la que atraviesa EUA; propicia las condiciones para que Rusia y China se fortalezcan como ejes del mundo multipolar; y, provoca el crecimiento del odio contra el imperialismo en los pueblos del mundo.

El pueblo venezolano tiene ante sí dos rutas: la primera, ceder ante al imperialismo bajo el ropaje de negociaciones y mantener la paz transgredida por el agresor; la segunda, radicalizar la revolución bolivariana en revolución socialista y expulsar todo interés imperialista del territorio venezolano.

CATEGORIES
Share This

COMMENTS

Wordpress (0)
Disqus ( )