
CHILE. SOCIALISTAS REVOLUCIONARIOS ¡POR LA SENDA DE RAFAEL!

Este 22 de febrero se cumplen 41 años del asesinato (1985) del socialista-revolucionario chileno, Carlos Godoy Echegoyen (1 de noviembre 1961 – 22 de febrero 1985). El odio de la oligarquía-burguesía hecha dictadura militar le truncó la vida a los 23 años. Hoy, Carlos tendría 65 y de seguro estaría forjando los instrumentos, las fuerzas y conciencias para realizar el sueño de todo revolucionario: la revolución socialista.
Carlos proviene de una familia proletaria y de padres socialistas a la antigua que creían y luchaban por el socialismo, por la revolución y no como los que hoy ensucian el ideal socialista con el neoliberalismo, con la sumisión al imperialismo y con un progresismo que sirve para todo menos para hacer la revolución.
El golpe de estado y el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende no sólo le truncó la vida a la familia Godoy-Echegoyen sino que a la clase explotada en su conjunto. Nada volvió ni ha vuelto a ser los mismo a pesar del paso del tiempo. La prisión política, el exilio y la vuelta clandestina a Chile en plena dictadura fueron algunos de los episodios de esta familia. Carlos una vez en Cuba entra a la carrera militar, a las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas alcanzando el grado de Teniente (Revolucionario). Se incorpora a la lucha en la Nicaragua Revolucionaria. Asume la lucha armada como forma para la conquista del poder aunque Chile estuvo siempre presente. Vuelve a Chile a combatir la dictadura y es asesinado en 1985.
Para el año 85, los burgueses enquistados en la izquierda ya habían dado muestras de las negociaciones que hace algún tiempo realizaban con la dictadura y con los partidos burgueses golpistas para imponer una salida pactada resguardando el programa y ganancias de la oligarquía construidas bajo la dictadura. La traición estaba ya en marcha y donde los revolucionarios, aquellos que empuñaron las armas no tendrían cabida alguna salvo la cárcel y la persecución esta vez bajo democracia.
Los proyectos genuinamente revolucionarios que buscaban un derrocamiento político-militar de la dictadura, que buscaban transformar la lucha antidictatorial en lucha revolucionaria por el poder ya sentían el aliento de los enemigos de clase que los asechaban, que los entregarían, y que los aislarían para volverlos presa fácil de los esbirros. ¿Cuántos revolucionarios fueron asesinados? ¿Cómo fue la persecución de las organizaciones revolucionarias posteriormente a la dictadura, en democracia, por la izquierda convertida en Concertación, en Nueva Mayoría, en Frente Amplio, en Oficina de Seguridad, en Agencia Nacional de Inteligencia: en contrainsurgente.
Hoy, la figura y ejemplo de Rafael se hace colectivo, acción y lucha. Se hace condena y sentencia de los falsos socialistas que se coluden con el empresariado. Condena a los falsos comunistas vueltos socialdemócratas, en oportunistas. Sentencia a los frenteamplistas deseosos de ser parte de la mesa oligárquica, de ser iguales a ellos y ser uno de ellos.
La figura de Carlos Godoy Echegoyen les es incómoda y tienen razón su sólo recuerdo y presencia los condena porque este socialista-revolucionario nada tiene que hacer en esta falsa izquierda sino al interior del pueblo, de la clase.
Por todo esto, la entrevista que realizamos a Paula, hermana de Carlos-Rafael, cobra una importancia no tan sólo desde el punto de vista de la memoria de los nuestros, sino adquiere una importancia estratégica por cuanto es parte fundamental de la construcción revolucionaria que hoy se requiere y para hacer la revolución en este nuevo contexto adverso donde muchos de los que ayer eran nuestros compañeros en el combate contra la dictadura, hoy son parte del bloque en el poder, defensores de los intereses bastardos de la clase dominante: nuestros enemigos.

