
CHILE. LOS TERRORISTAS: DESDE ENRIQUE KRAUSS A LUIS CORDERO

La concepción del Enemigo Interno es más viejo que el hilo negro en Chile. Ha mutado a lo largo de la historia pero siempre ha estado presente como herramienta de la clase dominante quizás con otras denominaciones o sin nombre formal pero ha estado ahí.
Esta concepción ha sido la que ha justificado las matanzas, masacres o genocidio a lo largo de la historia. 25 masacres aproximadamente. Es también la que ha justificado la tortura contra quienes en tiempos pasados se sublevaron contra el régimen de explotación y opresión y ha sido esa misma concepción la que ha justificado la desaparición forzada de personas y la prisión política. El desprecio por la vida ha estado siempre ligada a la concepción del Enemigo Interno. Así como la prisión política, la tortura, la desaparición forzada de personas, la persecución y ejecuciones sumarias tiene su propia larga historia también la tienen el terrorismo de estado, el genocidio y los crímenes contra la humanidad.
Pero los crímenes de los poderosos siempre ha quedado cubierto por ese mantra que dice que todos esos crimenes fueron cometidos en defensa de la democracia, del orden constitucional y en defensa del estado y de la paz interior. Es decir, la guerra interna siempre se ha llevado a cabo contra el pueblo en defensa de los intereses de la clase dominante que es en definitiva el estado.
Esto fue lo que ocurrió al inicio de la mal llamada transición a la democracia. La primera tarea del gobierno de Aylwin fue desarrollar la guerra sucia contra las organizaciones revolucionarias construidas en los tiempos de la dictadura. Había que defender el «estado de derecho» que imponía la constitución de la dictadura. Las fuerzas «democráticas» burguesas ahora se levantaban como defensoras de la institucionalidad de la dictadura como lo hace hoy Boric y el Partido Comunista hasta el Partido Nacional Libertario (fascista).
Durante el gobierno de Aylwin la represión se desató con toda su furia. 500 presos políticos, construcción e inauguración de la Cárcel de Alta Seguridad para los presos políticos revolucionarios, la creación de la Oficina de Seguridad Pública, la delación compensada como política y principio jurídico como herramienta también para desbaratar a las organizaciones. Toda esta labor la realizó desde el ministerio del Interior, el democristiano Enrique Krauss y Marcelo Schilling (PS) y Jorge Burgos (DC) desde la Oficina.
Pero lo que la memoria olvida es una de las tantas declaraciones de Krauss. Fue el 1º de octubre del 92 cuando Krauss señaló: «El llamado Movimiento Juvenil Lautaro tendrá que cambiar pronto de nombre porque le vamos a cortar las manos…y se tendrá que llamar Galvarino».
Para quienes no saben Lautaro y Galvarino son dos figuras de la mayor importancia en la historia del Pueblo-Nación Mapuche como en la resistencia y lucha armada contra los españoles. Lautaro fue el estratega militar por excelencia pero en el caso de Galvarino este ha pasado a la historia, entre otras cosas, por haberle amputado ambas manos. La crueldad de los españoles quedó grabada desde entonces en la memoria colectiva del Pueblo-Nación Mapuche.
La utilización por parte de Krauss de esa imagen y parte de la historia sólo refleja el carácter fascista de la ideología de Krauss y su más profundo desprecio por el respeto a los presos políticos por cuanto Galvarino así lo fue cuando vivió en carne propia una de las peores torturas por parte de las fuerzas invasoras españolas. Krauss hizo suyo ese irrespeto por los seres humanos y no dudó utilizar los mismos métodos criminales que usaron los españoles. Sin duda la referencia de Krauss debió haber sido una bofetada, una profunda humillación y dolor en las comunidades mapuche de la epoca.
Pero lo dicho por Krauss recuerda lo dicho por el general golpista y comandante de la Fuerza Aérea, general Gustavo Leigh Guzmán cuando señaló que había que «extirpar al cáncer marxista». Total desprecio hacia la vida de los vencidos.
En los tiempos actuales que corren, el progresismo desde el gobierno de Boric ha retomado con fuerzas la lógica represiva de Enrique Krauss, de los inicios de los 90s esta vez de la mano de Luis Cordero.

Se creó el ministerio de Seguridad Pública, se promulgó la nueva ley Anti Terrorista, y antes que esta la ley Anti Tomas, la ley Anti Barricadas, la ley Aula Segura. Hoy se busca rebajar la edad de responsabilidad penal a 12 años. Quieren dar más facilidades a las fuerzas policiales terroristas mediante la promulgación de las Reglas del Uso de la Fuerza (RUF) y han avanzado en la construcción de una nueva versión del Enemigo Interno que, al igual que ayer, quiere atentar contra la democracia, los espacios públicos y la constitución de Pinochet / 1980. Como ayer también, y en palabras de Miguel Enriquez: «Compñaeros: el pueblo debe prepararse para resistir, debe prepararse para luchar, dene prepararse para vencer, ¡Adelante! ¡Adelante con todas las fuerzas de la historia!»

