DEBATE. CHILE 9 DE MARZO: TOD@S CONTRA EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN CAPITALISTA

DEBATE. CHILE 9 DE MARZO: TOD@S CONTRA EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN CAPITALISTA

¿Por qué los ministros de educación no dan el ancho? ¿Por qué los movimientos estudiantiles piden siempre su renuncia?

Todos los años, cuando se inicia el año escolar, la “pasividad” de las avenidas centrales de las ciudades, por lo menos en Chile, se ve interrumpida por movilizaciones de los estudiantes secundarios que con su alegría y combatividad se enfrentan al estado en su versión de Ministerio de Educación Capitalista. 

Las demandas que para las nuevas generaciones son nuevas son en verdad antiguas como incumplidas desde siempre lo cual atestigua que nada ha cambiado en el plano de la educación pública salvo que se han cambiado las pizarra negra y la tiza por pizarras acrílicas y el plumón, pero lo sustancial, es decir, la ideología y cultura dominante, la educación capitalista se ha mantenido intacta y sólo ha variado al mismo ritmo y orientación que lo ha hecho la ideología dominantes y los objetivos-necesidades explotadores de la clase dominante.

Cada gobierno y fuerza progresista que asume levanta la consigna de la “reforma de la educación”, de implementar “nuevas orientaciones” y de”reformular los planes y programas”. Todas estas declaraciones de intenciones no nacen en forma autónoma de las fuerzas en el gobierno ni menos del ministro mismo. Nace de la necesidad estratégica de la clase dominante de llevar el desarrollo capitalista al siguiente nivel el cual a la vez emana de las condiciones y objetivos del capitalismo imperialista. Las reformas entonces buscan mejorar la mano de obra barata, permitir que esta acceda a niveles de educación y cultura que se encuentran ya obsoletas para los hijos-hijas, o nueva generación de la clase dirigente, de la clase gerencial. Es esta educación y cultura que el Estado y el gobierno se encuentran en disposición entregar es de siglos atrás, y el conocimiento para hoy, se encuentra a años luz y no llegará al aula ni a las mentes de los educandos hasta que esta nuevamente sea ya obsoleta. Visto así, la educación no se desarrolla autónomamente y tampoco es neutra. Se desarrolla supeditada a los intereses capitalistas-burgueses y constituye la principal correa de transmisión de la ideología dominante sin la cual el sistema capitalista no se podría perpetuar. Un sistema sin ideología no existe. 

Es por lo anterior, que la lucha de clases se repite, se reproduce al interior de los establecimientos educacionales, dentro de las salas de clases, y desde los textos escolares y de estudio sin importar el nivel de la enseñanza. 

Los establecimientos educacionales están formados, estructurados y embutidos de la lógica capitalista y burguesa. Giran en torno al autoritarismo, a las visiones racistas, patriarcales y anti obreras. Se estructura desde el supremacismo, desde la una visión aporofóbica como desde la represión (intelectual y física) en su versión de Reglamentos de Evaluación y Reglamento de Convivencia Escolar. Construyen su equipo gerencial represivo como son los Equipos de Gestión, los Consejos de Profesores (ambos consultivos) y los Consejos Escolares como herramientas para la conciliación de clases y como forma efectiva para desactivar las demandas y movilizaciones. Designan a un profesor interventor de los Centros de Alumnos, llamado profesor asesor, como si los alumnos fueran interdictos incapaces de tomar sus propias decisiones y caminos. Desarrollan redes de soplonajes entre profesores, inspectores y alumnos. Reservan una función decorativa a los centros de padres y apoderados. Prohíben mediante la fuerza, el terror y el chantaje la formación de sindicatos de trabajadores de la educación y el nacimiento de organizaciones estudiantiles paralelas a los dóciles centros de alumnos. En definitiva, dentro de los colegios y liceo el Estado se encarga de reproducir todos los mecanismos de control y represión, toda la lógica de enemigo interno y de contra insurgencia que se da “afuera”, en el día a día en los centros de trabajo. Esto porque el sistema capitalista-burgués, con su falsa democracia es un sistema totalitario, dictatorial. Estamos frente a la dictadura capitalista-burguesa. 

Entonces, ¿qué hacer con las demandas estudiantiles inmediatas si el problema es al final un problema de poder, un problema político-estratégico?

La calidad de la educación, como les gusta hablar a los neoliberales, no tiene por donde ser mejorada dentro de los marcos capitalistas-burgueses: ¡imposible! Todas las sucesivas pruebas internacionales y nacionales estandarizadas impuestas por décadas arrojan todos los años los mismos resultados y análisis y esa precariedad educacional e intelectual se da porque el capitalismo ha desarrollado una sociedad precaria para los intereses de la mayoría, de la clase trabajadora. Dar el salto a una calidad superior de educación supone superar la actual sociedad capitalista y eso supone una educación no capitalista ni burguesa, es decir, en otra sociedad, en otra democracia y en otra concepción de poder. 

El problema de la educación y sus demandas, no es un problema única y exclusivamente de los estudiantes secundarios sino del proletariado. Las condiciones en las cuales estudian los estudiantes (niños y adolescentes) son consecuencia de todo lo antes dicho. Una educación precaria, para familias precarias (trabajadoras), en una sociedad precaria (para la clase trabajadora). Entonces, el movimiento estudiantil secundario adquiere sentido, y así lo ha entendido la Coordinadora de Secundarios Revolucionarios, CSR, desde una concepción anticapitalista y revolucionaria. Pero, al concebir el movimiento estudiantil y sus demandas parte del proletariado, las demandas de los estudiantes se deben socializar al interior de los sindicatos, al interior de los movimientos poblacionales, de mujeres populares y de pueblos originarios. Son estos movimientos los que deben hacer suyo estas demandas estudiantiles, para que los estudiantes hagan suyo las demandas de los trabajadores, pobladores, mujeres y del movimiento de liberación nacional mapuche.

Ahí, el estorbo, entre otros, lo encontrarán en el amplio espectro de profesores que en su mayoría se niegan a abandonar su función de guardianes del “conocimiento” y reproductores de la ideología dominante. Muchos prefieren actuar como celadores, verdugos que reconocer filas en el movimiento anticapitalista. La zona de confort es más poderosa que disponerse a dar la lucha. 

CATEGORIES
Share This

COMMENTS

Wordpress (0)
Disqus (0 )