ARGENTINA. SOBRE EL 18º CONGRESO DEL PRT: ¡LA LUCHA PROLETARIA CONTINÚA!

ARGENTINA. SOBRE EL 18º CONGRESO DEL PRT: ¡LA LUCHA PROLETARIA CONTINÚA!

Comentario Previo 

Recientemente, 15 de noviembre, en la página web del PRT se publicaron los lineamientos centrales emanados del 18º Congreso del PRT. ¿Cuál es la importancia de este congreso en relación a los anteriores? Tomando en consideración el actual contexto de la lucha de clases en Argentina.

Para nosotros este congreso expresa una continuidad directa con el anterior, con el 17º Congreso, por la importancia asignada al problema del necesario crecimiento partidario. El contexto se da, además de la crisis política de la burguesía, que en Argentina resulta tan bochornosa, en un momento en que la clase obrera industrial ha comenzado, desde el 2020, un ciclo ascendente de resistencia. Ello nos ha permitido transitar experiencias muy ricas en la lucha fabril.

Uno de los elementos que sorprende por su nivel de autocrítica y sinceridad con el pueblo es el reconocimiento del PRT en cuanto a la debilidad partidaria en relación a la actual crisis en relación a la construcción partidaria. Esta sinceridad del PRT, ¿guarda alguna relación en cómo el PRT define su relación con el pueblo, con las masas, con el proletariado o es simplemente una actitud ética-moral revolucionaria?

No se trata, para nada, de un problema moral. Ni siquiera propandístico. El problema del partido revolucionario atañe a toda la clase obrera, puesto que necesita de un partido para poder conseguir su emancipación como clase. En definitiva, el problema del partido forma parte de los propios problemas de la clase obrera como clase. Pero la clase, como todavía debe desarrollar conciencia en sí, y conciencia para sí, objetivamente no ve, en tanto masa, estos problemas. Forma parte de los problemas de conciencia de clase. Pero nuestra obligación consiste justamente en señalar estos problemas a los propios obreros y obreras. Ellos deben saber que existe un partido, que tiene estos problemas, y que su fortalecimiento es necesario para poder avanzar en la lucha de clases. Deben saberlo porque hace a sus propios intereses como clase. Y deben saberlo porque en la comprensión de esas dificultades, en la asimilación de esos problemas, también radica la formación comunista de los obreros y obreras de vanguardia ¿Cómo pretendemos que la clase obrera asuma su tarea de fortalecimiento del partido, si le ocultamos los problemas?

Esa concepción de tapar debajo de la alfombra los verdaderos problemas de la revolución, pensamos que le hace mucho daño a la construcción real de una alternativa política, y en el fondo esconde una profunda subestimación a la clase obrera.

La entrevista

¿Cómo definirían ustedes la actual situación en Argentina en relación al bloque dominante en el poder y al pueblo, sus organizaciones?

En Argentina existe una crisis política muy grande a nivel estructural. La burguesía necesita incrementar y sostener los niveles de ajuste para levantar su tasa de ganancia, pero les cuesta mucho alinearse detrás de un proyecto común. Así, en los pasillos del poder crecen las disputas interburguesas. Por otro lado, esa crisis por arriba está asentada sobre la imposibilidad de realizar ajustes económicos tipo “shock”, o de impulsar un despliegue represivo abierto. Por experiencia, la burguesía conoce que ese camino en Argentina nunca ha dado buenos resultados, hablando en términos estrictamente políticos y económicos para el poder, claro está.

En definitiva su crisis económica, que es la del capital, los lleva a la necesidad de impulsar ajustes todavía más grandes de los ya ejecutados. Pero en política, esos ajustes son muy difíciles de asumir. Ese problema genera una disputa por arriba muy grande. Todo esto en el marco de una crisis de superproducción capitalista global como no ha tenido lugar en los últimos 90 años.

De todas maneras, y hay que decirlo, ellos han sabido utilizar muy bien la democracia burguesa como forma de dominación. En el arco de la “gran política” o el “mainstream” como se le dice ahora, ninguno de los partidos y organizaciones políticas, hasta las más rojas, sacan los pies del plato de la democracia burguesa. Sobre eso tenemos que batallar.

¿En qué estado se encuentra el proyecto burgués hoy en Argentina? ¿Cuáles son las principales propuestas burguesas que luchan por la hegemonía de su clase? ¿Cuál de ellas se presenta como la hegemónica o ninguna de ellas?

El problema de su crisis superestructural es tan intrincado, que se podría escribir un libro al respecto, y sin embargo, al día siguiente, todos los personajes podrían cambiar de bando. En las galerías del parlamento los acuerdos entre bloques políticos y las crisis partidarias se suceden día tras día. Seguir en detalle esas disputas no nos brindaría grandes respuesta a las y los proletarios, porque en definitiva todas esos grupos responden a distintas facciones de la oligarquía financiera. Ni más ni menos que eso. Por su parte, el gran problema que tienen es que ninguna se termina de imponer por sobre las demás. Si bien el peronismo, encarnado particularmente en Cristina Kirchner, sigue siendo su principal valla de contención en el gobierno, tampoco conmueve a las grandes masas obreras. Si quizás su peso es mayor en otros sectores sociales.

En una de las partes sobre las resoluciones congresales, en su página, se habla del ajuste. ¿Cuáles son las principales características de ese ajuste? ¿Desde cuándo se viene implementando? ¿Cuáles han sido sus efectos en los diferentes sectores del pueblo?

El ajuste viene desde 2012, a la salida de la crisis de superproducción del 2008. Los distintos gobiernos que fueron pasando lo fueron profundizando. Por ejemplo, durante el gobierno de Mauricio Macri (2016-2019) el poder adquisitivo del salario cayó un 33%. En lo que va del gobierno de Alberto Fernández la caída acumula otro 17%. O sea que en los últimos 6 años el salario real cayó un 44%. Todo en moneda local claro, si hacemos la conversión a dólares la caída salarial supera el 70%. Si, hoy un trabajador argentino percibe un salario en dólares equivalente al 25-30% de lo que recibía en 2016. El gráfico que adjuntamos ilustra esta situación para el salario estatal, metalúrgico (Rama 17) y el salario mínimo vital y móvil (SMVM).

De lo anterior nace también una mayor conflictividad, una mayor agudización de la lucha de clases. Llama la atención que el PRT afirme:

“Entre junio del 2020 y mayo del 2021 se suceden una serie de huelgas masivas, de extensa duración en el tiempo y desarrolladas mayoritariamente por fuera de los sindicatos, obteniendo mejores conquistas en cuanto a lo reivindicativo (limoneros, sanidad en Neuquén, Algodonera Avellaneda, vitivinícolas, ) e importantes triunfos en cuanto a la conquista de libertades políticas”.

Llama la atención en cuanto a que se afirma que estas “huelgas masivas, de extensa duración en el tiempo y desarrolladas mayoritariamente por fuera de los sindicatos”. ¿Se podría decir que esa organización por fuera es una especie o gérmen de consejos obreros, el nacimiento de un sindicalismo de nuevo tipo no burocratizado?

Hacia ese camino debe transitar la clase obrera. Nuestros esfuerzos están volcados enteramente en ese sentido. Así lo expresamos, por ejemplo, en nuestro programa político, que no es un cúmulo de reclamos, sino una propuesta concreta de acción para avanzar hacia la revolución

https://prtarg.com.ar/wp-content/uploads/2020/05/Programa-17-Congreso-PRT.pdf

Pero ojo, tampoco nos podemos engañar. Es extremadamente alentador que la clase obrera esté realizando experiencias en donde consigue romper con la institucionalidad sindical y organizarse verdaderamente bajo metodologías de democracia obrera. Sin embargo, esa situación se da en un marco de resistencia y de ausencia todavía de una verdadera conciencia de clase. Por ello, se trata de experiencias que van empujando hacia un reverdecer de la clase obrera, que van ayudando a conseguir libertades políticas en las fábricas, y por lo tanto, que van allanando el camino a las ideas revolucionarias, pero estamos muy lejos de decir que allí están los soviet.

La metodología de organización encierra un germen revolucionario sí, porque son las verdaderas formas de la clase. Pero sobre ello todavía hay que trabajar mucho. Hay que generalizar la democracia directa en el seno de la clase obrera, romper todas las esperanzas institucionales –que todavía existen y son muy fuertes-, todavía hay mucho trabajo que hacer, aunque el aumento en la conflictividad obrera, con estas características, resulta realmente alentador.

En relación a lo anterior, ¿en qué estado se encuentra el sindicalismo burocrático-decadente ante esta crisis y ante esta mayor conflictividad o agudización de la lucha de clases?

Los aparatos nacionales tradicionales están cada vez más en crisis. De a poco, las y los obreros conquistan delegados de base, inclusive sin que haya organizaciones políticas detrás de ellos. Se van conquistando libertades políticas muy importantes, lo que es terreno fértil para la organización independiente.

En las resoluciones ustedes hablan de “resistencia activa”. ¿Cómo la definen? ¿Cuáles son sus características principales? ¿Qué se tendría que dar para que se dejara atrás esa resistencia activa y se pueda pasar a la “ofensiva”?

Arranquemos por el final. La situación de ofensiva o defensiva no la determina una fuerza (en este caso el proletariado) de manera unilateral, responde a una determinada correlación de fuerzas con su enemigo, la burguesía. En este sentido, decimos que estamos en resistencia por un aspecto objetivo de la correlación de fuerzas. La táctica revolucionaria es ofensiva en el plano estratégico, y la burgesía está condenada históricamente a estar a la defensiva, puesto que su objetivo es conservar el poder, o sea, mantener una posición. Pero como en toda guerra, y esta es una guerra de clases, hay momentos de ofensiva y de defensiva, determinados por la correlación de fuerza entre los contendientes.

Estamos en resistencia desde la década de 1990, cuando la burguesía avanzó a escala planetaria mediante múltiples frentes: la revolución tecnológica que desplazó mano de obra; la apertura de mercados con la caída de la URSS y el cambio de política externa de China; la derrota de los procesos revolucionarios en danza; entre otros fenómenos. Esta ofensiva burguesa llevó a que la clase obrera perdiera enormes conquistas económicas y conciencia de clase en sí. A partir de entonces, las y los revolucionarios iniciamos un largo camino de recuperación.

En aquel entonces, en Argentina, la resistencia –tanto política, ideológica como económica- se manifestaba principalmente de manera individual. Con el correr de los años, esa resistencia empezó a aumentar. Es decir, si bien no hay conciencia de clase, a la burguesía le cuesta cada vez más sostener los niveles de explotación. Eso es una resistencia objetiva a la ofensiva general de la burguesía. En los últimos años esa resistencia comenzó a ser cada vez más activa, más colectiva y, por lo tanto, más conciente.

¿Qué es necesario para abandonar la resistencia activa?

No es algo que dependa ni del Partido ni de la propia clase, en tanto no se determina de manera unilateral, sino por la correlación de fuerzas. Pero con la foto de hoy, podríamos decir que hay tres aspectos: que el proletariado adquiera conciencia de clase, y la clase obrera se ponga al frente de la lucha de clases; que se derriben las esperanzas en la democracia burguesa, lo que hace no solo al parlamento, sino centralmente a las organizaciones sindicales y toda la institucionalidad en conjunto; que el Partido revolucionario se fortalezca para poder asumir la dirección política de ese proceso.

En las últimas semanas se ha desatado una ola represiva contra el pueblo mapuche. Se ha encarcelado a algunas dirigentas. ¿Qué opinión tiene el PRT a este respecto?

La represión a las comunidades mapuches en Argentina forma parte de andanadas represivas que se dan en general para disciplinar al pueblo trabajador, así como sucede con los casos de gatillo fácil, e inclusive con la represión obrera a manos de los sindicatos en las zonas patagónicas. Recordemos que, por ejemplo, el Sindicatos de Petroleros Privados de Neuquén, Rio Negro y La Pampa amenazó varias veces con ir a reprimir a trabajadores estatales en la lucha por sus reivindicaciones económicas. Lo mismo ha sucedido en la provincia de Chubut, donde hace poco tiempo movilizaron al sindicato en contra del conjunto del pueblo que luchaba contra la megaminería.

Por eso, en Argentina, la cuestión mapuche no adquiere un carácter específico que pueda ubicarse por fuera de la represión general al pueblo trabajador. De hecho, las zonas donde estas comunidades están asentadas tienen un componente mayor de proletarios provenientes de otras partes del país, e inclusive de la región, que de la propia comunidad. Así sucede por ejemplo en la provincia de Neuquén, donde la producción petrolera llevó a desbordar de inmigrantes la región, tanto de nacionalidad argentina como compatriotas venezolanos o bolivianos.

En otras de sus partes ustedes señalan:

En el marco objetivo:

La falta de libertades políticas dentro de la mayor parte de las fábricas y centros laborales.

La todavía débil organización independiente de la clase obrera. Esto está íntimamente relacionado a la debilidad en la construcción del Partido, como garante para impulsar y sostener en el tiempo dichas organizaciones.

En el marco subjetivo:

La falta de conciencia de clase en sí y para sí, que dificulta dotar a la clase obrera de una perspectiva de poder. Este punto también está relacionado a la debilidad en la construcción del Partido, así como la ausencia general de propaganda revolucionaria.

En relación al marco objetivo: ¿Cómo se relaciona “la falta de libertades políticas” con “la debilidad en la construcción del Partido”?

Es un problema práctico. Concreto. Si existe una represión total en la fábrica, resulta más difícil distribuir las ideas revolucionarias, organizar asambleas de base e inclusive presentarse a elecciones sindicales. En cambio, cuando se conquistan ciertas libertades políticas, la propaganda pasa a ser más abierta, se puede empezar a hablar de política en toda la fábrica; se politiza la fábrica. Esto hace que sea más fácil no solo distribuir nuestra propaganda, sino también la organización concreta de la clase, ya sean asambleas, agrupaciones, etc.

En relación al marco subjetivo: ¿Cómo desarrolla el PRT la lucha ideológica contra la ideología dominante como también contra los reformistas, socialdemócratas y oportunistas en la perspectiva de generar conciencia de clase?

Hay dos elementos. Uno es la propaganda revolucionaria, tanto escrita como bajo la forma de videos, memes, flyers, etc., así como libros de fondo. Es importante desnudar al reformismo no solo en sus aspectos generales (negación de la revolución) sino también en los particulares. Por ejemplo, el reformismo niega la existencia de la clase obrera y el grado de desarrollo capitalista alcanzado en Argentina. A ello le contraponemos trabajos como el libro “Argentina ¿Un país industrial?” o “YPF: la farsa de la soberanía energética”

https://prtarg.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/Argentina.-Un-pa%C3%ADs-industrial.-Concentraci%C3%B3n-econ%C3%B3mica-y-capital-monopolista-1.pdf

El reformismo niega que la clase obrera pueda constituirse como la vanguardia del proletariado. A ello le contraponemos desde notas concretas levantando conflictos con sus metodologías, como artículos de fondo donde cuantificamos los conflictos obreros.

https://prtarg.com.ar/2022/06/11/sobre-como-el-ministerio-de-trabajo-miente-en-sus-estadisticas/

También es importante desnudar el papel que el reformismo cumple en concreto en los conflictos, llevando a la clase a falsos caminos institucionales

https://prtarg.com.ar/2022/08/27/sobre-el-derrotismo-sindical/

El otro elemento es la práctica concreta. Porque solo con las ideas, en abstracto, no sirve. En la práctica concreta nos damos la tarea de organizar a la clase obrera por fuera de la institucionalidad del sistema. En la medida que esa práctica se desarrolla, la batalla ideológica se simplifica, dado que se comprueba empíricamente la teoría marxista-leninista y se genera un terreno fértil para la comprensión de estos problemas. Desde ya, exponer en detalle estos aspectos prácticos es algo que no podemos desarrollar aquí.

En las resoluciones del congreso en su página, no se hace mención al estado del campo popular, de la izquierda o de la izquierda revolucionaria. ¿En qué pie se encuentran?

Consideramos que existen destacamentos revolucionarios, pequeños y atomizados. Sería muy pedante decir que “somos los únicos”, porque la clase obrera va buscando por distintos caminos sus herramientas de emancipación. Pero no consideramos que exista propiamente un movimiento de izquierda revolucionaria. La izquierda en general está imbuida de prácticas reformistas y oportunistas. Inclusive organizaciones que critican a los grandes partidos de la izquierda reformista, caen luego en las mismas prácticas. Existe una izquierda hegemónica, que es la constituida por los grandes partidos reformistas, principalmente trotskistas en Argentina, y una izquierda compuesta por grupos de menor tamaño, que critica esas prácticas, pero a pesar de ello las reproduce. Esa izquierda la podríamos denominar como hegemonizada.

De lo mismo, ¿cuáles son los elementos estratégicos-tácticos acordados en el congreso?

De cara a la construcción de masas, nuestro último congreso no ha modificado los ejes del programa político, que consisten en la conquista de libertades políticas en las empresas y en el desarrollo de la democracia obrera, directa por su método, por fuera de la institucionalidad burguesa. Las correcciones introducidas por el 18º Congreso son todas referidas a la construcción y fortalecimiento del Partido, es decir, los ejes sobre los cuales consideramos que debemos robustecer nuestro trabajo de construcción. Esos ejes se condensan, principalmente, en la formación de comunistas en la vanguardia obrera, de considerar el robustecimiento partidario no solo en función del desarrollo político, sino también de la consolidación de cuadros surgidos del propio proletariado industrial.

Palabras finales

¿Cuál es el llamado del PRT al pueblo argentino, a su clase obrera, a los pueblos en lucha a partir de este congreso?

Que el robustecimiento del PRT no constituye un capricho ni una práctica de “fortalecer el aparato”, sino una necesidad de la propia lucha de clases; una necesidad para la clase obrera. El proletariado viene cursando experiencias muy interesantes de ejercicio de democracia directa y conquista de libertades políticas, pero sin el crecimiento partidario, sin el Partido, esas organizaciones no se pueden sostener en el tiempo. El Partido está llamado no a cooptar las organizaciones de masas, sino a dirigirlas en política –si su política es adecuada, así sucede-, a consolidarlas y garantizar su continuidad. Sin un partido fuerte, las experiencias que haga la clase obrera se escapan como arena entre los dedos; la dinámica de la lucha de clases se ralentiza y la crisis de las superestructuras burguesas (incluido el reformismo de izquierda) puede permanecer por largo tiempo indefinido, llevando las luchas a la derrota y frustrando jóvenes de vanguardia que genuinamente quieren hacer la revolución.

Para seguir leyendo

Página Oficial PRT. A propósito del 18º congreso del PRT

https://prtarg.com.ar/2022/11/15/a-proposito-del-18-congreso-del-prt/

NOTA. Esta entrevista apareció en la sección América Rebelde de RPI, medio asociado con América Rebelde, 25 de noviembre, 2022

https://rpidigital.info/argentina-sobre-el-18o-congreso-del-prt-la-lucha-proletaria-continua/

CATEGORIES
Share This

COMMENTS

Wordpress (0)
Disqus ( )