OCR-CHILE. A 4 AÑOS DEL ALZAMIENTO POPULAR, MÁS QUE NUNCA ¡LA REBELIÓN SE JUSTIFICA!

OCR-CHILE. A 4 AÑOS DEL ALZAMIENTO POPULAR, MÁS QUE NUNCA ¡LA REBELIÓN SE JUSTIFICA!

A 4 años del alzamiento popular, más que nunca ¡La Rebelión Se Justifica!

Se cumplen 4 años del alzamiento en que las masas hicieron historia. Valentía, combate y creatividad popular se propagaron a lo largo del país por esos rebeldes meses, expresando no solo el descontento con este sistema capitalista bestial y de miseria, sino también el potencial creador y poderoso de un pueblo que decidió luchar por sus derechos y transformar la injusta realidad.

Afirmamos que no fue un estallido porque no responde precisamente a la espontaneidad. Surge en medio de una de las crisis más profundas del sistema capitalista monopólico iniciada por el 2008 y que aún no logra ser superada. Asimismo, le antecedieron revueltas en otras latitudes en el mundo, así como también hubo otras posteriores. Francia, Inglaterra, Argentina, Colombia, Ecuador, Perú, son solo algunos de los países que han experimentado alzamientos similares en el actual ciclo. Y hoy desde luego, y con sus particularidades, el de la resistencia Palestina contra el estado sionista de Israel.

El alzamiento popular fue una clara expresión de continuidad del ciclo de lucha iniciado en el 2006, ciclo caracterizado por reivindicaciones sectoriales, si bien cada una de estas parciales, fueron generando un acumulado de experiencia organizativa y de lucha en un ciclo ascendente de manifestaciones cuyo hito más relevante irrumpe el 18 de octubre del 2019. A la vez que continuidad también fue ruptura. La clase trabajadora y el pueblo aparecen, toman el protagonismo, y lo hacen de la mano de la profundización de la violencia de masas, validando la protesta popular como instrumento legítimo, también lo que antes fueron demandas parciales, encuentran un avance en integralidad, conformándose un pliego del pueblo que contenía todas las demandas populares antes dispersas. Asimismo, esta lucha tomó una extensión nacional que no se presenciaba en décadas.

Fueron meses de rebeldía, solidaridad, de reconocimiento de un pueblo que se aburrió de los abusos. Barricadas, ollas comunes, asambleas territoriales, marchas, cánticos, arte callejero, así como saltos cualitativos en la autodefensa de masas con la conformación de la primera línea y las brigadas de salud, demuestran como se gestó un aprendizaje en la lucha y un avance en la conciencia de clase.  Pero cuando el pueblo se alza, la reacción también lo hace. Cientos de compañeras y compañeros detenidos, torturados, mutilados, asesinados fueron parte del saldo. También lo fue la prisión política de compañeros y compañeras que hasta el día de hoy se encuentran encarcelados o en procesos judiciales por luchar y hoy tal como hace 4 años, seguimos exigiendo su libertad inmediata y sin condiciones.

Hubo debilidades en el proceso. Debilidades que también son responsabilidad de las y los anticapitalistas, revolucionarios y comunistas. El pacto de relegitimación del orden con su batería democrática vía farsa constituyente, y el actual fortalecimiento del estado contrainsurgente vía criminalización de la protesta y mejoramiento de aparatos de inteligencia y de control militar – policial, no avanzaría con tanta fluidez si hubiese habido la capacidad de levantar una alternativa anticapitalista, antimperialista y antipatriarcal que pudiese haber generado un salto del pliego del pueblo al programa de la revolución. La inexistencia de un partido comunista revolucionario es otra de las debilidades propias que impidieron que las luchas que, aun siendo de carácter democráticas y antineoliberales, pudiesen haber tomado un carácter socialista. Por último, la dispersión del campo de las y los revolucionarios, el sectarismo, caudillismo y culto a la parcela también nos dividieron en una coyuntura que debió enfrentarse en articulación. Lamentablemente el oportunismo caló en las filas revolucionarias y la política reformista se apoderó de la agenda de algunos sectores vacilantes, que aun hoy, como veletas algunos y otros definitivamente capituladores, traicionaron los intereses de la clase trabajadora y el pueblo y se transformaron en vagones de cola de la estrategia de la burguesía para acabar con el alzamiento.

Pese al relativo reflujo que asistimos en el actual escenario de la lucha de clases, las demandas que encendieron la chispa de octubre siguen vigentes. Es decir, nada ha cambiado. La cesantía no disminuye, los precios de los productos alimenticios y combustibles siguen aumentando, la precariedad de la vida se impone en nuestra cotidianidad. Las falsas promesas del gobierno oportunista y reaccionario de Boric, han ido quedando develadas, el gobierno no es más que un títere de la clase dueña del poder y la riqueza. Las razones que dieron origen al malestar, y del malestar a la rebelión siguen presentes. Rememoramos el alzamiento con perspectiva de futuro, y no con sabor de derrota. Como clase trabajadora y el conjunto del pueblo, hemos acumulado más experiencia de organización y lucha, y sin duda el salto en la conciencia no podrán arrebatarlo.

Nada de lo que nuestra clase necesita será resuelto por la avaricia de capitalistas, imperialistas y sus lacayos. La única alternativa que la clase trabajadora y el pueblo tenemos para mejorar nuestras vidas y las de nuestras familias, es organizándonos y luchando. Construir poder popular, hacer la Revolución y construir el Socialismo.

Mientras haya cesantía y precariedad laboral

Mientras sigan las alzas de precio y el salario mínimo indigno

Mientras haya desalojos y la clase trabajadora no tenga donde vivir

Mientras la salud y la educación sean un negocio

Mientras existan zonas de sacrificio y saqueo de los recursos naturales

Hoy, al igual que hace cuatro años ¡La Rebelión se Justifica!

 

ORGANIZACIÓN COMUNISTA REVOLUCIONARIA

Chile, octubre 2023

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