EN CHILE SE TORTURÓ AYER Y SE TORTURA HOY

La cantante chilena, Mon Laffert, denuncia la tortura en los Latin Grammys (2019)

La tortura en Chile tiene una historia bastante antigua y ha dejado una estela demasiado larga y profunda. 

Quizás una de las denuncias más importantes relacionadas con la tortura como práctica es aquella realizada por el magistrado René García Villegas exonerado en enero de 1990, en plena dictadura, por la publicación de un libro autobiográfico, SOY TESTIGO, donde relata los casos de torturas que le tocó conocer en su calidad de magistrado. El juez Villegas también impulsó, una vez fuera del poder judicial la formación del Tribunal de Bruselas, tribunal ético, para juzgar la dictadura de Pinochet. 

Juez René García Villegas: «En Chile se tortura». 

Si el término formal de la dictadura supuso el fin de la tortura como de otras violaciones graves a los derechos humanos esto no ocurrió. La tortura continuó como práctica político contra los detenidos y opositores a la transición pactada a la democracia y al capitalismo como ha quedado plasmado en numerosos testimonios de combatientes revolucionarios que conocieron la prisión política durante los 90s. La justificación en este entonces por parte del progresismo y en especial de la Concertación era que se debía cuidar la frágil democracia y que si para ello se debía recurrir a estas prácticas abominables y así desatar una guerra sucia contra movimiento armados se debía hacer. 

Si bien desde los 90s hasta ahora la tortura ha continuado esta ha cobrado una masividad que no se veía desde los tiempos de la dictadura de Pinochet siendo esta masividad un derivado del estallido social (octubre, 2019 – …)

Así como la clase política en forma transversal incurre en un negacionismo al desconocer la existencia de prisioneros políticos lo mismo ocurre, y peor aún ya que no alcanza a ser negacionismo sino un silencio absoluto y rígido-hermético, en relación al reconocimiento de la tortura como arma represiva-policial-judicial.

Se podría decir que de las 5000 personas privadas de libertad gran parte de ellas, la mayoría, han sido sometidos a tratos crueles, inhumanos y degradantes y muchas de las evidencias presentadas ante los tribunales para lograr las condenas han sido fruto de montajes o como consecuencias de confesiones sacadas bajo torturas. Todos estos crímenes perpetrados por el Estado y sus agentes han quedado impunes al igual que aquellos de la dictadura. 

Aun cuando el Instituto Nacional de Derechos Humanos, dirigido por el demócrata cristiano Sergio Micco, ha tenido una labor bastante débil y condenable durante el estallido presento el 2020 el presente reporte que aun habiendo tenido el INDH una actitud laxa es alarmante. 

Reporte INDH, 2020. 

https://www.cnnchile.com/pais/reporte-indh-estallido-social-heridos-oculares-querellas_20200219/

A continuación presentamos el siguiente caso que uno de muchos que existen derivado del estallido social y de la demanda justa por conquistar la siempre tan esquiva JUSTICIA SOCIAL.

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