BRASIL: UNA DEMOCRACIA DE MASACRES

BRASIL: UNA DEMOCRACIA DE MASACRES

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¿Qué se entiende por democracia? Al final de cuentas la concepción de democracia, al interior del pueblo y de la clase trabajadora, es la que impone el imperialismo y la clase dominante en cada país. Son estas fuerzas las que le dicen a los trabajadores qué país vive en una democracia y quien no. Al leer el artículo nos damos cuenta de lo hipócrita de esa definición. La democracia de masacre es también otra forma de definir esa, y otras, democracias como de seguridad nacional o de contrainsurgencia. Por su importancia y gravedad publicamos a continuación el artículo publicado en A Nova Democracia.

A continuación el artículo completo:

Una “democracia” de masacres: el oportunismo se calla ante las masacres

Publicamos una traducción no oficial del artículo de A Nova Democracia que puede encontrar aquí.

En un periodo de menos de cinco días, 45 personas fueron asesinadas en masacres de venganza en los estados de São Paulo (16 muertos), Bahia (19 muertos) y Rio de Janeiro (10 muertos), cometidas por las policías militar y civil. También se estimaba que los números fueron subestimados, una vez ya que hay cuerpos desaparecidos debido al grado de terror contra las masas realizado por las tropas reaccionarios de los gobernadores genocidas Tarcísio de Freitas (Republicanos/SP), Cláudio Castro (PL/JR) y Jerônimo Rodrigues (PT/BA).

En una entrevista a la Agência Pública, la reportera Terine Husek Coelho demuestra que cuando un policía muere en servicio, la posibilidad de que un civil muera el mismo día como represalia aumenta en un 1.150%. Al día siguiente, aumenta un 350% y una semana después de la muerte, en un 125%. Es lo que configura las llamadas operaciones de venganza, que son verdaderas expediciones punitivas. Publicaciones celebrando el exterminio de las masas, hechas en las redes sociales por militares durante la “Operación Escudo” de ROTA [Nota de traductor: el primer Batallón de Policía de Choque de la Policía Militar de São Paulo] en las favelas de Guarujá, litoral de SP, demuestran el nivel de sadismo de los componentes de las fuerzas de represión del viejo Estado. Los mandatarios tampoco escapan: Tarcísio de Freitas llegó a afirmar en una conferencia de prensa, el lunes 31 de julio, que “no hubo exceso, hubo una actuación profesional” Y que estaba “extremadamente satisfecho” con la actuación de la policía.

Como se ve, se trata de una guerra civil reaccionaria. La propia lógica de las operaciones son la lógica de la guerra reaccionaria: la favela es territorio enemigo fortificado que debe ser invadido por la fuerza de las armas; la población local es de colaboradores o de enemigos disfrazados, a ser neutralizada por los choques del orden terrorista e interrogada bajo tortura para que admitan esta condición; los bienes de población local son reserva estratégica del enemigo, debe ser saqueados o destruidos. ¿Y no es esta las dinámicas de las operaciones?

Esta guerra civil reaccionaria promovida por el viejo Estado demuestra una verdad, que no existe, para las masas populares, ninguna “democracia”. La democracia presupone derechos y libertades democráticas, como el derecho a la presunción de inocencia. ¿Los 16 muertos en Guarujá tuvieron ese derecho asegurado? La democracia presupone el derecho de se ir y venir: los habitantes del Complexo das Penha tuvieron ese derecho respetado cuando las tropas policiales cercaron la vida social con su operación belicista?

Toda defensa de esta vieja democracia, hecha por el oportunismo, no pasa de ilusión pequeño-burguesa o defensa podrida de este viejo orden. Por tanto, la realidad de las masacres demuestra ser la continuidad de lo aplicado durante el régimen militar, inclusive porque quien defiende la doctrina militar de los Policías Militares es el comando del Ejército, a través de su órgano llamado “Inspectoría General de las PMs”. Las mismas prácticas, la misma policía reaccionaria, sirviendo a los mismos intereses. Brutal realidad que los gobiernos petistas nunca alterarán, todo lo contrario, fortalecerán. Recordemos que fue Luiz Inácio quien autorizó, por primera vez en la historia del país, que las Fuerzas Armadas se pusiesen en acción con la presunción de combatir el dicho “crimen” con la operación “Arcanjo”, con la invasión del Complexo do Alemão e Penha y su posterior ocupación. Dilma no lo hizo diferente y, en 2014, firmó la GLO [Nota de traductor: Garantía de la Ley y del Orden. Operación policial de las Fuerzas Armadas para restablecer la normalidad de la “ley” y el “orden público”] que permitió la ocupación militar da Maré. Fue como el vendeobrero Luiz Inácio que sus UPPs [Nota de traductor: Unidad de Policía Pacificadora. Proyecto de Rio de Janeiro para instituir policía comunitaria en las favelas para luchar contra quien “controla el territorio”] comenzaron a ser implementadas en las favelas de Rio de Janeiro en 2008, con ayudas y fondos millonarios. UPPs, que fueron concebidas estratégicamente por el Ejército reaccionario con su experiencia en Haití.

Quien quiera la democracia – no esta democracia de genocidios, sino una verdadera democracia popular – debe, en primer lugar, reconocer que vivimos, hoy, con y sin bolsonarismo, una verdadera dictadura contra las masas populares, mientras que la democracia solo prevalece en los palacetes. Mientras prevalezca tal situación, toda la base de la extrema derecha y del golpismo estará presente. Y en vista de esto, el oportunismo se calla y consciente.

A Nova Democracia, Brasil, Lula

Fuente: A Nova Democracia

https://anovademocracia.com.br/

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